Los Canchules de Nahuizalco: una tradición que une a los vivos con la memoria de sus ancestros
En el municipio de Nahuizalco, en el departamento de Sonsonate, cada 1 de noviembre se vive una de las tradiciones más representativas del occidente salvadoreño: la celebración de los Canchules. Esta costumbre, transmitida de generación en generación, forma parte del Día de los Difuntos y combina elementos indígenas con expresiones de fe popular que reflejan la identidad cultural del pueblo.
Durante esta fecha, las familias preparan altares en sus hogares y en las calles del municipio, decorándolos con velas encendidas, flores, frutas, imágenes religiosas y fotografías de sus seres queridos fallecidos. Estos altares no solo sirven como homenaje, sino también como un espacio de encuentro comunitario donde se comparte comida y oración.
Uno de los momentos más característicos de la celebración ocurre cuando niños y adultos recorren las calles pidiendo “canchules”, que consisten en alimentos tradicionales y bebidas típicas. Al llegar a cada altar, se pronuncian versos populares y se realizan oraciones, fortaleciendo el sentido de respeto y recuerdo hacia quienes ya no están físicamente, pero siguen presentes en la memoria colectiva.
La comida tiene un papel fundamental en esta tradición. Tamales, dulces artesanales, atol, frutas de temporada y otros platillos típicos son preparados con dedicación para ser compartidos con vecinos y visitantes. Este acto simboliza la generosidad y el espíritu solidario que caracteriza a la comunidad de Nahuizalco.
Más allá de su valor religioso, los Canchules representan una manifestación cultural viva que atrae a turistas nacionales y extranjeros interesados en conocer las tradiciones auténticas de El Salvador. La celebración fortalece la identidad local, promueve el respeto por las raíces ancestrales y mantiene vigente una de las expresiones culturales más significativas del país.
